
Mi nombre es Heilyn y quiero confesarme que era una mujer muy rencorosa, todo me lo tomaba muy a pecho, me dolía mucho y lo recordaba una y otra vez. El rencor yo lo describiría como algo muy pesado y a la vez como una «BRASA» y eso me daba gastritis, insomnio, tristeza, en fin: todo lo opuesto a la paz.
Perdonar: libera
Con el paso de los años, la participación en unos talleres me enseñó técnicas que me ayudaron a librarme de esa «brasa» y además, junto con mi esposo, hemos sido testigos de los beneficios que puede traer el perdón a un matrimonio.

La primera sugerencia es animarte a que lo intentes, ya que el mayor beneficiario es uno mismo. Algunos beneficios son: vivir en paz, recobrar parte de nuestra salud física y mental. Y si es el caso de parejas, el perdón puede recuperar el amor perdido y renovarlo.
Perdonar es muy difícil. ¿Cómo hacerlo?
Un segundo paso MUY importante es la oración, ya que solos es muy difícil, lo digo por experiencia propia. Necesitamos pedir ayuda a Dios, que nos dé sabiduría, comprensión y amor, ya que nuestra percepción es muy limitada y nos puede traicionar.
Aquí te dejo un video de las consecuencias de vivir apegados al rencor, y la oración que me ayudó a librarme de éste mal poco a poco (comprobado). Es del sacerdote Ignacio Larrañaga (Fundador de Talleres de Oración y Vida).

En un matrimonio siempre es importante analizar el problema lo antes posible, pero si se trata de un problema grave. Debo calmarme, ver si la otra persona está arrepentida, si no lo está; a veces es conveniente la separación de cuerpos (un caso grave puede ser la infidelidad). Pero si hay arrepentimiento, debo orar para pedirle a Dios sabiduría (pueden utilizar también la oración del perdón y repetirla varias veces) y que nos ayude a reestablecer nuestra relación. Debo aprender a separar el «pecado» del «pecador».
Debemos entender que todos a veces somos presa del pecado y que el demonio quiere destruir los matrimonios y la armonía entre hermanos. Nosotros debemos ver más allá e intentar utilizar el perdón, como fuente de sanación para mi alma y para nuestra relación. Si me cierro al perdón yo seré el que sufre más, tal y como lo dice el padre Larrañaga y lo digo yo también.
Perdonar es un acto de amor.
¿Qué significa la palabra “Perdonar”?, son dos palabras: Per – donare: darse, entregarse al extremo. Palabras un poco duras, porque siempre nuestro ego y corazón están heridos.
Jesús nos perdona siempre y lo hace por su infinito amor. Es importante reconocernos perdonados, porque si nunca lo he experimentado, me será más difícil perdonar.
«Un siervo le debía 10,000 talentos a su amo y éste le perdonó toda la deuda, pero ésta misma persona no le perdonó la deuda a un amigo que le debía 100 talentos y lo metió a la cárcel hasta que le pagara todo. El Señor se entristeció mucho porque no fue igual de misericordioso».
Mt 18, 23-35.
En algún momento de tu historia, ¿alguien te ha perdonado (en la escuela, colegio, tus padres)? ¿Cómo te sentiste?
Perdonar es un acto de amor. Y el amor es un regalo. Nadie nos obliga a amar.
Y si la persona que me ofendió se fue o no está cerca de mí, pues igual debo perdonarla.
Perdonar no es amnesia
Una vez que sienta que mi corazón va encontrando la paz, trata de cultivarla: trata de no pensar mal de nadie, evitar la crítica, la murmuración y la burla. La paz del corazón es la única paz que trae la felicidad.

“El perdón no es una amnesia sagrada que borra el pasado. Por el contrario, es la experiencia sanadora que elimina el resentimiento. Se podrá recordar la ofensa, pero no se revivirá el dolor. La avispa del recuerdo puede volver a volar, pero el perdón le ha arrancado su aguijón.”
San Juan Pablo II
“Ofrece el perdón, recibe la paz”
San Juan Pablo II
